Código de Convivencia

El Código de Convivencia constituye el resultado del análisis sobre las formas de convivir que todos los actores de la comunidad hemos practicado alrededor del objetivo fundamental de educar integralmente a niños, niñas y adolescentes.

Sin duda aprender a convivir con los demás es una finalidad esencial de la educación y constituye un reto para el sistema educativo actual. La participación de todos los actores de la comunidad educativa en la construcción del presente código ha sido una de las premisas necesarias y ha procurado optimizar las relaciones personales e interpersonales de sus miembros; es decir, para que interactúen en armonía, se respeten y se acepten mutuamente, que hagan de la institución educativa un espacio de vivencias democráticas, de aprendizaje diario, de ciudadanía activa, que propenda al crecimiento personal y colectivo permanente, considerando acuerdos y compromisos planteados por los distintos actores de la comunidad educativa, quienes son los verdaderos autores y beneficiarios.

Al ser la institución un colegio católico en su quehacer educativo, se ve iluminado por los valores cristianos del evangelio y los valores de nuestra misión educadora que se viven en la pastoral, a través del compromiso personal y de acompañamiento a todos los actores de la comunidad, reflejando en la sociedad un mejor sentir ciudadano, desde la perspectiva cristiana del ser humano, de la vida y del mundo.

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Código de Convivencia

El Código de Convivencia constituye el resultado del análisis sobre las formas de convivir que todos los actores de la comunidad hemos practicado alrededor del objetivo fundamental de educar integralmente a niños, niñas y adolescentes.

Sin duda aprender a convivir con los demás es una finalidad esencial de la educación y constituye un reto para el sistema educativo actual. La participación de todos los actores de la comunidad educativa en la construcción del presente código ha sido una de las premisas necesarias y ha procurado optimizar las relaciones personales e interpersonales de sus miembros; es decir, para que interactúen en armonía, se respeten y se acepten mutuamente, que hagan de la institución educativa un espacio de vivencias democráticas, de aprendizaje diario, de ciudadanía activa, que propenda al crecimiento personal y colectivo permanente, considerando acuerdos y compromisos planteados por los distintos actores de la comunidad educativa, quienes son los verdaderos autores y beneficiarios.

Al ser la institución un colegio católico en su quehacer educativo, se ve iluminado por los valores cristianos del evangelio y los valores de nuestra misión educadora que se viven en la pastoral, a través del compromiso personal y de acompañamiento a todos los actores de la comunidad, reflejando en la sociedad un mejor sentir ciudadano, desde la perspectiva cristiana del ser humano, de la vida y del mundo.

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