A lo largo de la vida, se me han presentado situaciones en las que no he sabido qué esperar, y fue justamente lo que me pasó cuando el colegio me dio la oportunidad de ir al retiro espiritual. Fueron dos días en los que logré encontrar la respuesta a una infinidad de incógnitas que tenía; de soltar y decirle, a Jesús quien es la persona que más me ama, todo lo que siento, pero sobre todo, pude entablar una conexión más cercana a ese mejor amigo, al que todos llamamos Dios.

Debo confesar que al principio no fue fácil, desde tener que mantenerme en completo silencio, hasta cosas más profundas como lo fue el dialogar con el Señor. Uno puede sentir que a veces no nos escucha, pero la verdad es que me di cuenta que Él ha estado ahí para mí en todo momento. Es cierto, no lo podemos ver, pero se hace presente de diferentes maneras, sólo es cuestión de abrir un poco los ojos para ver más allá de lo que el mundo nos quiere mostrar.

Esta experiencia me dejó muchas enseñanzas. Aprendí que el dedicar un poco de mi tiempo a Dios no cuesta nada; como Jesús dijo: “al que llame a la puerta se le abrirá”, y de la misma manera, debo dejarlo entrar. Gracias a la constante guía de madre Cari, madre Isabel y madre Pauli, así como el material que prepararon, me ayudó a dar un primer paso para cada momento de oración.

Cuando los ejercicios llegaron a su fin, me di cuenta que no quería que acabarán, sólo deseaba que la experiencia siguiera, pues necesitaba más tiempo juntó al Señor. Comprendí que en realidad tenía miedo de dejarlo todo ahí y que se perdiera aquel vínculo que logré crear; sin embargo, ahora sé que Él siempre estará conmigo y que simplemente necesito darle tiempo en mi día a día.

Pude compartir este espacio con personas que forman gran parte de mi vida, especialmente mis padres que estuvieron ahí al culminar esta experiencia.

Me quedo con una gran fortaleza en mi corazón, con un recuerdo que jamás olvidaré, una gratitud inmensa a Dios y al que siempre será mi Hogar Colegio “La Dolorosa”, porque a pesar de que sea mi último año, siempre seré fiel hasta el fin.

 

-Andrea Cevallos